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Viñeta de J. Morgan publicada en Canarias 7. Gráficamente no se puede expresar mejor. Es lo que somos... aunque a veces duela.
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A estas alturas nadie se le
escapa que hace tiempo que no estoy publicando en el blog. Cada cosa para un
tiempo y cada tiempo para una cosa y ahora no es tiempo de blog. Ahora, pero en
su momento retomaré la escritura del mismo. Ni siquiera estos dos últimos artículos
los he lanzado a mis redes sociales, de momento, sino que sólo estarán aquí.
Eso
no significa que dicho silencio
en forma de escritura no lo rompa como el pasado domingo cuando
erupcionó
Cumbre Vieja en La Palma. Poco tiempo después, esa misma tarde, ya
estaba
recordando la anécdota del Bicho de San Vicente. Otros creen tener la
exclusiva
de la historia días después de yo haberla recordado a los que vivieron
aquellas jornadas allá por 1970 y darla a conocer entre los más jóvenes.
Pero bueno…
Hoy quería nuevamente publicar y
hacer referencia algunas cosas que se leen por las redes sociales y medios de
comunicación convencionales.
Vivimos tiempos donde una nueva
clase social de “intelectuales, kultos, ofendiditos, globalistas, negacionistas..” junto con
alguna que le dan cartera y coche y no hacen sino decir tonterías. Tonterías
que parece que la inmensa mayoría de la población debemos aceptar como dogma de
Fe.
Hace unos días se viralizó un
tweet de una chica que se hacía la pregunta de por qué la humanidad construye
casas en islas volcánicas. Obviamente a esta chica le cayeron atrás. Por lo tanto
yo no me voy a sumar a la caña en redes sociales que le dieron, pues no me aporta
nada y al final esta pregunta que ella se formula sólo puede tener como base la
ignorancia y desconocimiento. Pero la verdad es que tal aseveración me ha
incomodado. Así que quiero hoy hacer una pequeña reflexión. No contra esta chica
sino en general.
¿Acaso los esquimales no han
construido en el Ártico sus iglús? ¿Acaso la humanidad no se extendió por las
zonas hiperbóreas en el durísimo Septentrión de Noruega, Suecia, Finlandia,
Siberia, Alaska y Canadá? ¿Acaso los islandeses no viven en su isla que es
intensamente volcánica? ¿No hacen lo propio los hawaianos? ¿No viven los
tuaregs en las ardientes arenas del desierto? ¿No viven los sherpas en el agreste
Himalaya bajo los vientos fríos que cortan como el diamante? ¿No se asientan
los mapuches durante siglos en la dura tierra del Cono Sur? ¿Acaso no siguen en
su lugar los indígenas habitando sus lugares en América? ¿y los caribeños en
zonas de huracanes? ¿No siguen las tribus africanas en la tierra de sus ancestros?
¿No siguen los antiguos pobladores de los archipiélagos del Pacifico Sur viviendo
en ínsulas que desaparecerán a medida que el nivel de las aguas suba? Y así
podría seguir… Pues lo mismo pasa con los canarios. Habitamos nuestra tierra.
La que heredamos legítimamente de nuestros antepasados y que con igual, el
incluso hoy con mayor legitimidad, le damos a nuestros herederos. La tierra
donde tenemos nuestras raíces, cultura, tradiciones, forma de vida. Nuestra
tierra. Porque esa forma del posesivo de primera persona del plural debe
pasar de generación en generación. “Nuestra”. Jamás de ellos. ¡Jamás! Siempre
nuestra.
Por tanto, somos consienten de
donde vivimos. Y los que vivimos bajo el mismo Teide más conscientes de ellos
somos. El planeta, por mucho que lo maltratemos, sigue vivo. Como diría David
Attenborough “el planeta viviente y sintiente”. Las islas Canarias siguen formándose
pese a llevar millones de años así. Y seguirán en el tiempo. Lo que pasa es que
las erupciones pueden pasar cincuenta años, un siglo o un milenio. ¿Quién lo
sabe? Somos conscientes de que bajo nuestro suelo fluye la lava. Lava poderosa,
agresiva, destructora que ha convertido a una parte de la Palma en los dominios
de Guayota. Si está haciendo tal en La Palma no quiero ni imaginar que entre en
erupción el Teide con toda su fuerza destructora. Pues este sí es un volcán en
toda regla.
¿Hemos por ello de dejar nuestra
tierra? ¿Nos ha de invadir el miedo? ¿Debemos iniciar un éxodo sin retorno
porque nuestras islas son volcánicas? Es que a ignorancia es atrevida. Se comprende
que por lógica no se puede construir en cualquier lugar. Como dice la Biblia no
construyas sobre arena sino sobre roca firme. Y eso es Canarias. Roca firme
porque es roca volcánica. Nadie sabe por dónde va a salir la lava. Te puede salir
en una montaña, en la plaza del pueblo o en el sótano de tu casa. Ella necesita
salir por algún lado y siempre buscará por dónde le sea más propicio. ¿Tienen
la culpa de ello los propietarios? Ni mucho menos. Erupcionó por dónde lo
hizo y la lava se extiende a su libre albedrío. Pobre gente que lo ha perdido
todo.
Pero contra lo sucedido ya no hay
remedio. Hoy (22-09-2021) oía cuando, teóricamente, se detendrá la erupción. Ni
lo trascribo porque es mucho tiempo el que se estima, según los vulcanólogos, para tal fin. Pero ya no nos podemos preocupar de lo
sucedido y lo que sucede. Tenemos que preocuparnos por lo que sucederá. Y no
sólo a nivel vulcanológico sino social. Porque yo no pienso en la lava, n en
los tweets ni en lo destruido. Yo pienso en las personas que los han perdido
todo. Las imágenes que han trascendido por medios de comunicación y redes
sociales son las imágenes del infierno en la tierra. Una lava destructora que encima
avanza de forma lenta lo cual me da la sensación que coadyuva a causar más
daños. Ahora todo será prometer y prometer. Pero a la hora de la verdad todo se
quedará en nada. No voy a entrar a valorar a los que duermen en campos de
futbol y polideportivos en comparación con los que están alojados en hoteles de
lujo. Cada cual sabrá. Pero ya en este país tenemos experiencia en catástrofes ambientales
y posiblemente lo de la Palma a nivel de infraestructuras púbicas y privadas
haya sido de lo más devastador. La Palma va a necesitar miles de millones de
Euros tras esta pesadilla. Y sobre todo la duda de qué pasará con las viviendas
afectadas o las que ya ni existen. Obviamente estoy siendo contenido en mi
redacción, pero a la vez me estoy adelantando a lo que ya preveo.
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Fotografía de KiKe Rincón. Se ha viralizado ante la potencia y dramatismo de la imagen. La triste realidad d La Palma y sus agricultores. Tienen que cosechar sus productos antes de tiempo ante la incertidumbre de que la lava se lo lleve todo. Cosechando bajo una lluvia de polvo y cenizas. Imagen: ©Kike Rincón.
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Dice la frase de la viñeta: “a
veces duele ser salitre y lava”. Yo no me identifico con la frase. Yo soy
sangre. La sangre de nuestros ancestros que a lo largo de la historia han
superado hambrunas, sequías, guerras, epidemias, pobreza, piratería, malos vecinos, junto a
terremotos y otras erupciones y que han levantado esta tierra con el sudor de
su frente. Pero como igualmente dice la viñeta de forma acertada: “Sí, pero es
lo que somos”. Una vez más Canarias vuelve a ser golpeada y una vez más debemos
combatir a la adversidad. Será duro, pero saldremos de esta. Costará, no nos
quepa duda. Pero saldremos. Somos lo que somos y vivimos donde la adversidad,
pero también la bondad, ha forjado nuestra tierra y nuestro carácter. Salitre y
lava. Océano y magma que se unirán llegado su momento, para seguir fundiendo malpaís
en esta bendita tierra canaria.
Cincuenta años después volvieron a repicar las campanas en el municipio de Tijarafe avisando de erupción volcánica. Vídeo visto en redes sociales.
No quiero seguir escribiendo. Siento una enorme impotencia, pero contra las coladas de lava poco se puede
hacer. Toca esperar y ayudar. Sobre todo, ayudar. El resto de España debe mirar
a La Palma como ya lo hacen las restantes siete islas y los que gestionan tener
claro el desastre producido. Uno no siempre tiene palabras para todo y este es
uno de esos tristes y tétricos momentos. Pues no es solo la catástrofe humanitaria
y material sino las consecuencias de gases tóxicos y ceniza que se liberará a
la atmósfera y al entorno.
Voces como las de Yumara Luis ejemplifican el sentimiento y el arraigo del canario a su tierra. Aunque a veces la tierra sea agresiva frente a quiénes las pueblen. Vídeo visto en las redes sociales.
Un abrazo enorme, enorme para la
Palma y sus buenas gentes de la cual me jacto de conocer muy buenas personas. La isla bonita.
Como dice la sintonía de la
Luchada:
Las Islas son
el terrero donde luchan los canarios,
terrero de
siete (ocho) arenas, arenas de siete (ocho) playas,
un equipo de
la mar y otro de la montaña,
bregadores de
la costa puntales de tierras alta…
… luchemos
hombro con hombro y ganemos la luchada,
no aflojes
nunca, paisano ten la contra preparada…