Admito que el escrito de hoy no estaba planificado. Surgió de la espontaneidad de la noche del Entierro y Quema de Crispín. Que se unió a otra espontaneidad por parte de Óscar que nos deleitó sobre los escenarios con una actuación en directo cuando el señor en paños casi menores y femeniles en la plaza Quinto Centenario se marcó un directo sobre el escenario junto a Escuela de Calor y me dije Óscar merece un escrito y desde hace tiempo.
Bien es cierto que tal vez en mi subconsciente ya éste escrito se estaba fraguando, pues días antes en un almuerzo con varias personas, habíamos hablado del Carnaval de La Orotava, de la murga los Pizzicatos y de Óscar.
Algunas veces, y creo erróneamente, se me ha insinuado que yo tengo favoritismo por los Pizzicatos. Afirmación que no se sostiene porque yo no soy carnavalero y porque es este blog trato a todas las murgas por igual. Otra cosa bien distinta es que en Pizzicatos haya gente que la conozco prácticamente de toda la vida. Si esas insinuaciones que se me achacan fueran ciertas haría muchos años que pertenecería a dicha murga. Cosa que sinceramente no tengo intención de ello.
Refiero que en este almuerzo que tuve el otro día salieron dos nombres propios: Pizzicatos y Oscar Rocío.
Pizzicatos porque como me decían estas personas, que entienden muchos más que yo del tema, tiene un concepto de murga que es el más adecuado al espíritu carnavalero. Y Óscar porque es el mejor director de murga de La Orotava. Obviamente con estas palabras soy muy prudente manejándolas porque como refiero carnavalero no soy.
Así que voy a dar mi opinión personal que para eso vivo en aguerrida libertad.
Hablar de Óscar Rocío es muy extenso debido a sus inquietudes personales, empresariales, artísticas, intelectuales y culturales. De él se podría escribir muy bien en todas sus facetas. Yo, metiéndome en un charco, voy a enfocar este escrito al tema carnavalero.
No cabe duda de que para una murga tener a Óscar entre sus filas es tener un garante de calidad y un pozo inagotable de ideas. El ver a Pizzicatos actuar en directo o por televisión, o verlos en la calle en el rebumbio carnavalero comandados por él, es algo que se percibe como las cosas bien hechas. El orden dentro del caos. Su forma de actuar, de hablar y dirigirse al público y su concepto murguero hacen de Óscar un valor. Porque tiene un don innato para ello.
Y no me malinterpreten. Estoy hablando de esa perfecta simbiosis Pizzicatos-Oscar. Porque el nivel de murgas y directores es muy alto. Y yo no mitifico porque en La Orotava tenemos el listón murguero muy alto. Numero de murgas y murgueros que las componen, nominaciones y premios lo avalan.
Bien es cierto que para eso hay que tener aptitudes y actitudes. Tienes que llevarlo en la sangre. Y a la vez ser consecuente de todo el trabajo y sacrificio que hay tras una murga, aunque sean unos cachanchanes (dicho con todo cariño) como los Pizzicatos.
Cargarse ese peso a los hombros no es fácil. Y menos en una tierra como la tinerfeña donde en Carnaval es religión. Aunque sean unos carnavales de pueblo como los villeros. Tenemos el concepto murga como algo festivo, pero muchas veces no se ve el enorme sacrifico que hay detrás de cada una de ellas. Tras las pinturas en la cara, los disfraces, pelucas y los kazoos, hay mucho trabajo previo en composición de letras, ensayos, elección y confección de diseños, desplazamientos… Y aunque Pizzicatos se lo toma al vacilón, son tan queridos y les salen las cosas conformes por el buen hacer de Óscar entre otros. Tener una persona así es un lujo para una murga.
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| Murga los Pizzicatos. Carnaval 2026. Como dijo una vez cierta persona conocida de la Villa y en el mayor de los cariños "cuatro merdeyones de La Orotava...". Imagen: © Paco García 2026. |
No cabe duda de que Óscar Rocío pasará a la historia de La Orotava y de sus vecinos con mucho cariño. Por muchísimas facetas más que la murga. Una persona con una capacidad para reinventarse y una espontaneidad y fuerza de voluntad encomiables para sacar adelante ideas y proyectos. En muchas cosas puedo no estar de acuerdo con él, pero no se me caen los anillos en admitir que gentes así son dignas de admiración y respeto, siendo habitantes fundamentales para los pueblos. Y lo mejor de todo es que reconocimiento y cariño se le están dando a tiempo real cada día.
Ojalá, pese a vaivenes y circunstancias, tengamos siempre en La Orotava personas como Óscar. Muchas veces dándolo todo sin recibir nada a cambio. Le tenga la vida muchos años defendiendo la bandera y casaca de Pizzicatos. Esa “murga de toda la vida” que él la hace grande no sólo en cada Carnaval, sino en todos los días del año. Ellos son miméticos y van transformándose en cada festividad a lo largo del año. Porque ahí más que murga son familia. Ese espíritu del brasero que siempre la mantiene tan candente. Candencia donde Óscar es buen comburente. Y lo más importante: jamás se ha desnortado, ni se le ha subido el éxito (en cualquier faceta) a la cabeza, como tampoco ha sucumbido cuando las cosas no han salido bien.
Así que por mi parte, y con sumo placer, sean hoy estas humildes palabras para el señor don Óscar Rocío y su buen hacer.
Saludos.
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Primera edición del texto: Marzo de 2026.

