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lunes, 2 de marzo de 2026

Óscar Rocío y la murga los Pizzicatos.

Óscar Rocío. Un grande no sólo dentro de la murga los Pizzicatos, sino igualmente del carnaval de La Orotava. Aparte de las múltiples inquietudes en diversos ámbitos que siempre le han caracterizado. Imagen: © Paco García 2026.
 


Admito que el escrito de hoy no estaba planificado. Surgió de la espontaneidad de la noche del Entierro y Quema de Crispín. Que se unió a otra espontaneidad por parte de Óscar que nos deleitó sobre los escenarios con una actuación en directo cuando el señor en paños casi menores y femeniles en la plaza Quinto Centenario se marcó un directo sobre el escenario junto a Escuela de Calor y me dije Óscar merece un escrito y desde hace tiempo.

Bien es cierto que tal vez en mi subconsciente ya éste escrito se estaba fraguando, pues días antes en un almuerzo con varias personas, habíamos hablado del Carnaval de La Orotava, de la murga los Pizzicatos y de Óscar.

Algunas veces, y creo erróneamente, se me ha insinuado que yo tengo favoritismo por los Pizzicatos. Afirmación que no se sostiene porque yo no soy carnavalero y porque es este blog trato a todas las murgas por igual. Otra cosa bien distinta es que en Pizzicatos haya gente que la conozco prácticamente de toda la vida. Si esas insinuaciones que se me achacan fueran ciertas haría muchos años que pertenecería a dicha murga. Cosa que sinceramente no tengo intención de ello.

Refiero que en este almuerzo que tuve el otro día salieron dos nombres propios: Pizzicatos y Oscar Rocío.

Pizzicatos porque como me decían estas personas, que entienden muchos más que yo del tema, tiene un concepto de murga que es el más adecuado al espíritu carnavalero. Y Óscar porque es el mejor director de murga de La Orotava. Obviamente con estas palabras soy muy prudente manejándolas porque como refiero carnavalero no soy.

Así que voy a dar mi opinión personal que para eso vivo en aguerrida libertad.

Hablar de Óscar Rocío es muy extenso debido a sus inquietudes personales, empresariales, artísticas, intelectuales y culturales. De él se podría escribir muy bien en todas sus facetas. Yo, metiéndome en un charco, voy a enfocar este escrito al tema carnavalero.

No cabe duda de que para una murga tener a Óscar entre sus filas es tener un garante de calidad y un pozo inagotable de ideas. El ver a Pizzicatos actuar en directo o por televisión, o verlos en la calle en el rebumbio carnavalero comandados por él, es algo que se percibe como las cosas bien hechas. El orden dentro del caos. Su forma de actuar, de hablar y dirigirse al público y su concepto murguero hacen de Óscar un valor. Porque tiene un don innato para ello.

Y no me malinterpreten. Estoy hablando de esa perfecta simbiosis Pizzicatos-Oscar. Porque el nivel de murgas y directores es muy alto. Y yo no mitifico porque en La Orotava tenemos el listón murguero muy alto. Numero de murgas y murgueros que las componen, nominaciones y premios lo avalan.

Bien es cierto que para eso hay que tener aptitudes y actitudes. Tienes que llevarlo en la sangre. Y a la vez ser consecuente de todo el trabajo y sacrificio que hay tras una murga, aunque sean unos cachanchanes (dicho con todo cariño) como los Pizzicatos.

Cargarse ese peso a los hombros no es fácil. Y menos en una tierra como la tinerfeña donde en Carnaval es religión. Aunque sean unos carnavales de pueblo como los villeros. Tenemos el concepto murga como algo festivo, pero muchas veces no se ve el enorme sacrifico que hay detrás de cada una de ellas. Tras las pinturas en la cara, los disfraces, pelucas y los kazoos, hay mucho trabajo previo en composición de letras, ensayos, elección y confección de diseños, desplazamientos… Y aunque Pizzicatos se lo toma al vacilón, son tan queridos y les salen las cosas conformes por el buen hacer de Óscar entre otros. Tener una persona así es un lujo para una murga.

 

Murga los Pizzicatos. Carnaval 2026. Como dijo una vez cierta persona conocida de la Villa y en el mayor de los cariños "cuatro merdeyones de La Orotava...". Imagen: © Paco García 2026.

 

No cabe duda de que Óscar Rocío pasará a la historia de La Orotava y de sus vecinos con mucho cariño. Por muchísimas facetas más que la murga. Una persona con una capacidad para reinventarse y una espontaneidad y fuerza de voluntad encomiables para sacar adelante ideas y proyectos. En muchas cosas puedo no estar de acuerdo con él, pero no se me caen los anillos en admitir que gentes así son dignas de admiración y respeto, siendo habitantes fundamentales para los pueblos. Y lo mejor de todo es que reconocimiento y cariño se le están dando a tiempo real cada día.

Ojalá, pese a vaivenes y circunstancias, tengamos siempre en La Orotava personas como Óscar. Muchas veces dándolo todo sin recibir nada a cambio. Le tenga la vida muchos años defendiendo la bandera y casaca de Pizzicatos. Esa “murga de toda la vida” que él la hace grande no sólo en cada Carnaval, sino en todos los días del año. Ellos son miméticos y van transformándose en cada festividad a lo largo del año. Porque ahí más que murga son familia. Ese espíritu del brasero que siempre la mantiene tan candente. Candencia donde Óscar es buen comburente. Y lo más importante: jamás se ha desnortado, ni se le ha subido el éxito (en cualquier faceta) a la cabeza, como tampoco ha sucumbido cuando las cosas no han salido bien.

Así que por mi parte, y con sumo placer, sean hoy estas humildes palabras para el señor don Óscar Rocío y su buen hacer.

Saludos.

 

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Correo: 100x100villerosdelaorotava@gmail.com

© 2026 Francisco García.

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Todos los derechos reservados a favor de © Francisco García.

Primera edición del texto: Marzo de 2026.

martes, 16 de diciembre de 2025

Feliz cumpleaños Isaac Valencia.

Isaac Valencia Domínguez, te puede caer mejor o peor, haberle votado o no, pero no cabe duda que es uno de los mejores villeros que ha dado la madre patria orotavense. Imagen: © Paco García 2025.
 

Son tiempos en el que aún existimos una pequeña minoría de hombres y mujeres conscientes de que esto no son tiempos de “happycracia”, sino los primeros albores de una nueva edad de la dureza del hierro.

Por tanto, existimos una minoría reflexiva que practicamos una profunda dicotomía social e histórica de análisis del pasado para comprender el presente y poder, o al menos intentar, capear y aguantar la embestida que el futuro nos depara.

Obviamente yo que aplico tal tesitura tengo que hacer un análisis de La Orotava, e indiscutiblemente, sale con nombre propio uno de los grandes personajes villeros de nuestra historia del siglo XX y XXI como es Isaac Valencia Domínguez.

Yo no voy a realizar un escrito basado en una exaltación y enaltecimiento patriótico del personaje que hoy nos atañe. No voy a escribir un artículo de glorificación ideológica ni de subir a nadie a los altares. Si esa, querido lector/a, es su idea preconcebida, deje de leer aquí el artículo, pues el tiempo es valioso para estarlo perdiendo.

Como hombre que vivo en aguerrida libertad voy a hablar de Issac Valencia como persona y villero que conozco desde antes que estuviera en política, que lo he conocido primero como concejal y luego como alcalde y ahora como jubilado. Nada le debo y nada me debe y por tanto este será un escrito nacido desde la amistad y el corazón. Sin ataduras ni consignas. Es más, Issac Valencia es de esas pocas personas que ya quedan en el Casco que se puede decir que me conocieron desde antes de yo nacer.

Tenía muchas ganas de escribir un articulo a Saso, pero como siempre digo hay que buscar los momentos adecuados para ello. Y ese momento empezó a pergeñarse por las Fiestas de La Orotava de este año donde estuve fotografiando el Día de Corpus y le hice algunas fotos. Y en una de ellas, él ni cuenta se dio, yo vi a un hombre que ha tenido una vida plena. Una vida, con sus aciertos y errores, y con esfuerzo y dedicación que yo creo que le ha sido propicia. Un hombre que llega a una edad y que en su rostro ya surcado por las arrugas del tiempo y una mirada testigo de una época que lo revisten de la sabiduría dada por los años y las experiencias vitales.

Tal era la plenitud que se le notaba observando a sus descendientes confeccionaban su Alfombra y como él afirmaba con orgullo, y razón no le falta, “ya ellos saben y van solos”. El hombre que mira emocionado como la tradición sigue adelante porque la ha sabido trasmitir.

Así empecé mentalmente este escrito hace meses.

No puede caber duda que la figura de Isaac Valencia siempre estará condicionada por su carrera política. Por algo es el alcalde que más tiempo a ostentado el cargo en La Orotava. Con sus errores y aciertos. Por tanto se convierte a los ojos de la sociedad en un personaje controvertido. Y se los digo yo que en su periplo de alcalde le di mucha caña en muchos temas, pero también le reconocí sus aciertos infinidad de veces.

Fue él quien metió a La Orotava en el siglo XXI. Un pueblo que en muchos aspectos se había quedado anquilosado en el tiempo. Mientras que otros municipios limítrofes a mediados de la década de los años cincuenta sí entraron en aquello que se llamó el Desarrollismo, La Orotava tuvo que esperar a que un hombre como él llegara a la alcaldía. Y que tampoco llega a la política en tiempos fáciles. Porque tuvo que lidiar la Transición y los primeros años de la democracia juntos a los vaivenes políticos, económicos y sociales que afectan a cualquier municipio directa o indirectamente en cualquier época y coyuntura.

Él comandó el municipio en una catarsis de obras, infraestructuras, colegios, una universidad privada de prestigio, centros médicos, instalaciones deportivas, nuevos barrios que se creaban o se ampliaban los ya existentes y un impulso comercial y económico con asentamientos de empresas importantes que hizo de La Orotava un pulmón económico de Tenerife. Obviamente no todo estuvo bien hecho (algunas cosas siguen mal hechas) y otras incluso tristemente se perdieron como fue que ya no somos una potencia agrícola o que perdimos conjuntos arquitectónicos que no debieron desaparecer. Equilibrar la balanza, si es que se pudiera, no es fácil. Pero La Orotava necesitaba ese impulso, sobre todo los barrios de las zonas altas, y meter el Casco y barrios colindantes en un impulso que carecían.

Una vez, hace muchos años, hablando con él me hizo una reflexión bastante profunda, e incluso futurista, que con el tiempo se ha ido cumpliendo. Y básicamente era una idea de que La Orotava no se podía quedar atascada como si estuviéramos en el siglo XVI. A La Orotava había que darle un impulso en toda su configuración para que pudiera afrontar los retos de los nuevos tiempos en una población que en aquel momento iba en crecimiento y por tanto demandaba lo que se espera de un municipio, que por su peso histórico, economía y ansias de crecimiento, merece tener para crear calidad de vida entre su población. Y todo eso hubo que hacerlo desde un pragmatismo que muchas veces no lo comprendimos y otras parece que fue un error, pero en otras también fue acierto. 

 

No hace mucho en un programa de televisión escuché a un concejal que durante algunos años estuvo en la oposición, que una de las claves de aquel primigenio gobierno municipal donde Isaac Valencia entró en política fue porque abrió las puertas del Ayuntamiento a los habitantes de la zona alta de La Orotava. Totalmente cierto. Pero si Isaac Valencia consolidó la alcaldía fue sin lugar a dudas gracias a dos hombres como Juan Dóniz (izq.) y Martín Escobar (dcha.) que impulsaron dichas zonas de la Villa dándoles la revolución en todos los aspectos que necesitaban. Bien es cierto que queda mucho por hacer y mejorar, pero no podemos negar que dejaron la política con una franja de territorio mejor que la que encontraron. Y no me mueve ninguna adulación en decirlo. Los hechos de su labor hablan por sí solos. Imagen: © Paco García 2005.

 

 ¿El tiempo le dará o no la razón? Aún es pronto para saberlo. Pero lo que no puedo poner en duda fue el inquebrantable convencimiento de Saso en que aquello era bueno para la Villa.

Y bueno (o casi todo bueno) debió ser cuando tantos años fue alcalde. Siempre con la fidelidad a su pueblo. Porque podía haber dado el salto a otros lugares y puestos más elevados, pero él siempre supo que no hay mayor honor que el de servir a su pueblo.

Bien es cierto que como decían una parte de sus adversarios políticos: “Otra Orotava es posible”, pero no podemos obviar su fidelidad y amor por la Villa.

Pero dejemos aquí la vertiente política. El tiempo juzgará.

Ahora quiero en esta segunda parte del escrito hablar del Issac Valencia, persona, vecino, villero, amigo…

Confieso que ahí lo admiro. Dicen que el hombre tiene que nacer de semilla patria. Y en el terruño patrio ser como el árbol: crecer, echar raíces y dar frutos. Árbol fuerte y floreciente con solidas raíces y robustas ramas. Y él es de esos hombres árbol. Y muchos temporales ha tenido que aguantar, pero siempre los resistió incólume.

He tenido la suerte de conocerlo de siempre tanto a él como a su familia y no sólo de los presentes, sino de las generaciones posteriores por ambas partes, y sólo puedo hablar bien de los Valencia Domínguez como personas. Gente muy conocida y conocedora del pueblo como así lo demuestra Saso y el cariño que se le profesan.

Personalmente para mi Saso en un tipo cojonudo. No se le subió nunca el poder a la chepa y por tanto la prepotencia. Siempre amable y cercano con todo el mundo. Sin estridencias ni mirar por el encima del hombro a nadie. Campechano como el que más con una agradable y sencilla conversación como aquellas gentes de La Orotava de antaño. No es de extrañar que la gente no pare de saludarlo cada vez que lo ven.

Aunque lo veo poco, a mi me encanta hablar con él. Yo disfruto conversando con Saso. Lo admito. Y disfruto porque son conversaciones de tú a tú, porque ahí no hay besamanos ni adulaciones. Para mi escuchar a un villero de tanta experiencia y sabiduría es un regalo de la vida. El mismo día de las Alfombras estuvimos conversando largo rato en la plaza Patricio García y nunca dejará de sorprenderme la agilidad mental que sigue teniendo a su edad. Y esa visión que ostenta de nuestro pueblo de que hay que mixturar lo que fuimos, somos y debemos de ser, pero sin anquilosarnos, sino adaptarnos a los tiempos.

Podría seguir escribiendo y escribiendo sobre Isaac Valencia. De su dilatada carrera política, de muchas anécdotas que yo he visto y fotografiado. De infinidad de recuerdos de nuestra Villa como aquel día que levantó la Antorcha Olímpica que parecía el dios Zeus en el Olimpo. Aquel glorioso Pentacentenario del año 2006 donde la Villa cumplió 500 años de historia, tantas Fiestas, Romerías, actos en barrios, inauguraciones, o incluso las anécdotas navideñas del cuento del carrito de verga por Reyes que siempre lo acompañaba en el encendido de las luces de Navidad… Tantas y tantas cosas… La verdad que daría para mucho. Debería pensarse el escribir un libro con sus memorias. Sería fabuloso para la historia de La Orotava que plasmara sus vivencias en un libro.

 

Junto a Graciela Pérez-Valencia Díaz, pregonera de las Fiestas de La Orotava del año 2025. Imagen: © Paco García 2025.

 

 Como dije más arriba mis publicaciones siempre tienen que tener el momento adecuado. Y hoy es tal momento, pues Saso cumple años. Nacido el 16 de Diciembre de 1937, hoy cumple 88 años.

Así que desde 100 x 100 villeros de La Orotava le deseamos un feliz cumpleaños que pase un buen día y que cumpla muchísimos más con salud y alegría.

Este era otro de esos escritos que venían en este blog como una deuda histórica que cumplir, porque a las personas debemos reconocerles la admiración, afecto y cariño en vida. Aunque no pensemos como ellos y muchas veces les demos caña. Pero siempre dentro del respeto y la amistad.

Se me quedan muchísimas cosas en el tintero de uno de los mejores hijos que ha dado la Muy Noble y Leal Villa de La Orotava a lo largo de su más de medio milenio de historia, pero creo que la esencia e intención de este escrito la he trasmitido.

Isaac Valencia Domínguez. Villero de Honor sí. Pero sobre todo uno de los nuestros. 

 

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© 2025 Francisco García.

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Todos los derechos reservados a favor de © Francisco García.

Primera edición del texto: Diciembre de 2025.